Hoy soñé con las lágrimas torcidas del verano
derramadas sobre tus muslos sin querer verlas,
escondidas entre el cielo abierto de tus piernas
que engendran oscuras ilusiones de antemano.
Huiré lejos del café que nos espera
"Ya sabes que no la amo"
entre los tres guardaremos el secreto;
y cuando esté tan lejos
que ni siquiera la verdad vestida de memoria
aparezca entre los versos que son suyos;
entonces podré decir que no la amaba,
entonces sabré olvidar que me hace falta.
viernes, 7 de diciembre de 2007
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